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Contactar soporteSe cargan los productos con precio, descripción y foto, y el catálogo se arma solo: listo para descargar en PDF, copiar como texto o compartir con botón de pedido por WhatsApp. Sin registro.
Un catálogo no vende por lindo: vende porque responde las tres preguntas del cliente sin que tenga que escribir. Qué es (nombre claro y una foto que se entienda), cuánto cuesta (precio visible, en la moneda local, sin "consultar por interno") y cómo lo pido (un contacto a un toque). Cada producto de esta herramienta cubre las tres, y el botón de WhatsApp resuelve la última. El error más común es el opuesto: fotos sueltas con los precios tipeados abajo, que al tercer cambio de precio ya nadie sabe cuál es el vigente.
Dos detalles que suman: una descripción corta con lo que la foto no muestra (talle, sabor, medida, tiempo de entrega) y una nota al pie con las condiciones — envíos, formas de pago, zona de cobertura. Con eso el catálogo contesta solo el 80% de las preguntas que llegan por chat.
El PDF es la versión más portable: se manda por cualquier canal, se imprime y no depende de ninguna plataforma. Su límite es que es una foto fija del negocio — cambia un precio y hay que regenerarlo y reenviarlo. El catálogo de WhatsApp Business vive dentro del chat y es cómodo para el cliente, pero solo se ve desde WhatsApp y el pedido sigue siendo un mensaje que alguien tiene que leer, confirmar y cobrar a mano. La tienda online es el catálogo que se mantiene solo: precios y stock siempre al día, pedido con carrito y pago integrado, y una dirección web que también aparece en Google. La comparación completa, con pasos para cada opción, está en la guía cómo hacer un catálogo digital.
La secuencia sana para un negocio que arranca es esa: PDF o texto con esta herramienta para validar que hay demanda, y cuando los pedidos se vuelven rutina, pasar a una tienda — Tiendli permite crearla gratis, importar los mismos productos y seguir vendiendo por WhatsApp, ahora con el pedido formal.
Las señales son siempre las mismas: reenviar el catálogo varias veces por semana porque cambió algo, responder "¿sigue disponible?" veinte veces al día, y perder ventas de noche porque nadie contesta el chat. Ahí el catálogo dejó de ser el problema — el problema es que el pedido, el stock y el cobro pasan por una persona. Una tienda online en Tiendli toma el pedido a cualquier hora, descuenta el stock, cobra con los medios de pago del país y deja cada venta registrada; además, el negocio aparece en el marketplace de Tiendli, donde compradores de 9 países de Latinoamérica ya están buscando. El plan gratuito incluye hasta 50 productos, sin tarjeta para empezar.